Perdidas

¡Buenas tardes! Hace un par de semanas que no nos vemos por aquí pero por circunstancias inesperadas no he vuelto a la rutina hasta esta semana.

Hoy os traigo una nueva entrada de lo más Sex and the city. Voy a hablaros de una escapada muy especial a Madrid, para ello, la redacción de este post va a ser algo diferente a la habitual.

Antes de comenzar con el relato y para que comprendais tanto el tono como el contexto de la entrada de hoy, he de confesaros que soy amante de la serie protagonizada por Carrie Bradshaw desde hace muchos años. Su pasión por describir la vida en Manhattan desde finales de los 90, los looks desenfadados de sus inicios que distan mucho de las dos piezas tan cuidadas con las que aparece en sus películas, el amor, los manolos, las relaciones y sobre todo, las amigas.


Minutos antes de salir del hotel me preguntaba cómo habría sido mi vida si no nos hubieran presentado. Supongo que algún día, en alguna comprometida circunstancia nos habríamos encontrado. Al fin y al cabo, la ciudad en la que vivimos no es mucho más que la esquina del pañuelo.

Hacía bastante tiempo que no estábamos las cuatro juntas. De hecho, era la primera vez que convivíamos más de 24 horas. Después de recoger el borsalino que había olvidado en la parte trasera del coche, me encontré con MJ. Iríamos juntas a recoger a las demás a la estación.

Tras un reencuentro de lo más dramático, allí estábamos las cuatro. Inocencia, prudencia, humor y paciencia se unieron con el objetivo de olvidar durante 3 días dramaturgos personales. Como era de esperar, el comienzo no sería otro que una gran decepción gastronómica seguida de la principal anécdota del viaje. ¿Desde cuándo los restaurantes habían empezado a insuflar aire a sus tortillas? ¿Había diseñado IKEA una nueva sartén de 1 metro de alto por 2 de ancho especial para tortillas y yo no la había visto en su nuevo catálogo?

Diez tiendas vintage y 16.000 pasos más tarde volvimos a casa. Lo que iba a ser una rato de descanso se convirtió en un “¿y si no salimos?”. Tras preguntar a múltiples expertos en salud preocupadas por el estado de la tortilla tras toda una tarde a mi espalda, decidimos probar con Glovo. Tal fue el éxito, que 3 fueron los restaurantes candidatos elegidos para la cena. Intentamos permanecer despiertas al menos una hora, la correspondiente a la digestión, pero ni Bridgett Jones con todo su arsenal de conductas estereotipadas y actitudes decadentes consiguió cumplir la misión.

Al día siguiente dispuestas a visitar la mayor cantidad de monumentos turísticos posibles nos dirigimos al metro. Tres paradas, un cambio de sentido y 19 caras susceptibles de malas intenciones después, visitamos El retiro, Palacio de Cristal y alrededores. Tras deleitarnos en Madame Sushita con una pizca de su esencia ya pareciamos casi influencers pero no mucho.

Creo que fue justo después cuando tuvimos la que para mí sería la conversación más bonita que habíamos tenido en años. Hablando del miedo y los pensamientos irracionales, cada una de ellas decidió abrir su particular caja de Pandora para poner sobre la mesa su lucha personal para ayudarme. En ese momento entendí que cada una de nosotras teníamos nuestro desafío propio y que eso, por muy diferentes que fueramos, nos hacía iguales.

Esa noche sí salimos. Se podría decir que dejamos la ciudad bajo nuestros pies. Decidimos hacer caso a las recomendaciones y visitar la azotea de uno de los hoteles de moda de la ciudad. Más de una de nosotras llevabámos el modo “drama queen” activado, por lo que esa noche se convirtió en la mayor asamblea de “consejos vendo que para mí no tengo”. Tras el mítico dos contra dos a la hora de decidir volver andando o en coche, volvimos en coche. Esa noche, tras arreglar el mundo, dormimos como nunca.

Último día sin ganas de decir adiós. Últimas compras, últimos lugares que faltaban por visitar, últimas tiritas que gastar. Supermercados Día, patrocinador principal de ensaldas junto con ALSA, suministrador exclusivo de agua embotellada fueron los elegidos para hacer posible la vuelta a casa.

Y así fue como cuatro amigas se reencontraron después de un tiempo algo perdidas.


!Esto es todo por hoy!. Espero que disfruteis la lectura de la entrada de hoy casi tanto como lo que yo me he reído escribiendolo.

Muchísimas gracias por acompañarme una semana más en este proyecto personal.

¡Nos vemos muy pronto!

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